- Travesía Albergue el Bosque-Calle Basílica en la Pedanía de Algezares
- Circular desde Cañada de la Cruz
- Travesía Sopalmo-Mojacar
- Travesía Bacares–Collado Herrerias
Relojero (604 m) – La Panocha (528 m)
La ruta entre el Albergue El Bosque y la Calle Basílica de Algezares, enlazando las cimas del Relojero y La Panocha, discurre por la parte más representativa de la Cresta del Gallo, una sierra baja pero muy escénica que se eleva abruptamente sobre la ciudad de Murcia. El paisaje es plenamente mediterráneo: laderas de pinar, manchas de matorral aromático y afloramientos rocosos que dan carácter a la cresta.
Desde los primeros metros se percibe la transición entre la huerta murciana y la montaña, con un ascenso progresivo que permite ganar altura sin brusquedades. A medida que se avanza, el horizonte se abre hacia el valle y la ciudad, ofreciendo panorámicas constantes que acompañan toda la travesía. La sierra presenta un relieve amable, con lomas redondeadas y collados amplios, pero también sectores más agrestes donde la roca aflora y el sendero adquiere un aire más montañero.
El Relojero, punto culminante de la jornada, domina la alineación y actúa como mirador privilegiado sobre Murcia y sobre toda la Cresta del Gallo. Desde su entorno, la ruta se vuelve más aérea, avanzando por la parte alta de la sierra entre balcones naturales y pequeños miradores que permiten contemplar la vertiente norte.
La aproximación a La Panocha aporta el toque más característico del recorrido. Su silueta rocosa, recortada sobre el cielo, confiere personalidad a esta montaña, muy conocida por su estética y por las vistas que ofrece hacia el Quijar de la Vieja y la llanura murciana. El descenso hacia Algezares se realiza por la vertiente norte, donde el paisaje se suaviza y el pinar vuelve a ganar protagonismo antes de entrar en la zona urbana.
Itinerario
1. Albergue del Bosque – Cerro de las Columnas
Desde el Albergue del Bosque, el sendero se eleva suavemente entre pinos al. El camino, bien marcado, avanza decidido hacia el Cerro de las Columnas, cuya silueta aparece pronto entre claros del bosque. La pendiente se endurece un poco, pero el terreno es noble: tierra compacta y piedra suelta moderada
2. Cerro de las Columnas – Collado de Cerillar
Superado el cerro, el sendero se abre hacia un tramo más aéreo, con vistas amplias sobre la huerta murciana. El Collado de Cerillar se alcanza tras una breve transición entre lomas suaves.
3. Ascenso al Relojero (604 m)
Desde el collado, la subida se vuelve más directa. El sendero serpentea entre matorral bajo y roca clara, típico de esta sierra. La cima del Relojero se alcanza sin complicaciones técnicas, pero con ese esfuerzo sostenido que da carácter a la ruta. Arriba, el vértice geodésico y las antenas no restan belleza al panorama: Murcia queda extendida como un mapa vivo, y la Cresta del Gallo se despliega hacia el sur con toda su personalidad.
4. Relojero – Mirador del Sordo – Mirador de las Navetas
El descenso hacia el Mirador del Sordo es cómodo, casi un paseo entre balcones naturales. El sendero avanza por la línea de la sierra, regalando vistas constantes hacia la ciudad y hacia las lomas interiores. El Mirador de las Navetas aparece como un balcón más amplio, un lugar donde la sierra parece detenerse un instante para mostrar su mejor perfil. Aquí la ruta se vuelve más emocionante: la Panocha ya se intuye, recortada como un colmillo de roca sobre el horizonte cercano.
5. Aproximación y ascenso a La Panocha (502 m)
Desde las Navetas, el sendero se estrecha y gana carácter. La aproximación a La Panocha es un tramo vibrante: roca, tramos más pedregosos y esa sensación de estar entrando en terreno “de escaladores”, aunque la ruta normal no exige trepadas. La cumbre, un monolito emblemático, se alcanza por su vertiente más amable. Arriba, el ambiente es distinto al del Relojero: más íntimo, más vertical, más “alpino” dentro de lo que permite esta sierra. La vista hacia la Cresta del Gallo es soberbia.
El descenso se realiza por la vertiente norte, siguiendo senderos claros que bajan con decisión hacia la ciudad. La pendiente es sostenida, pero el terreno es bueno. La Calle Basílica aparece como final natural de la ruta, un regreso directo al entorno urbano tras haber recorrido dos de las cimas más queridas de la sierra murciana.
Archivos
Alto de los Ovispos (2.014 m) – Revolcadores (1.999 m)
El recorrido circular que parte de Cañada de la Cruz y asciende al Alto de los Ovispos y al Revolcadores atraviesa el corazón del macizo más elevado de la Región de Murcia. Se trata de una sierra amplia, luminosa y de formas suaves, donde las lomas redondeadas y los altiplanos kársticos crean un paisaje abierto, casi de alta paramera, muy distinto al relieve abrupto de otras sierras mediterráneas.
Desde los primeros metros se percibe la transición entre los campos de la pedanía y la montaña, con una ascensión progresiva que permite ganar altura sin brusquedades. El entorno está dominado por pastizales, pinar disperso y manchas de sabina y encina, que aportan un carácter sobrio y limpio al paisaje. La amplitud visual es constante: a medida que se avanza, la sierra se abre en grandes lomas que permiten contemplar la altiplanicie de Moratalla, la Sierra Seca y, en días claros, incluso las alineaciones béticas más lejanas.
El Alto de los Ovispos, punto culminante del macizo y techo regional, ofrece una sensación de altura serena, con una cima amplia y despejada que refuerza la impresión de estar sobre una gran meseta elevada. La travesía hacia el Revolcadores mantiene ese carácter de montaña noble y abierta, con depresiones kársticas, pequeñas dolinas y lomas onduladas que se suceden sin dificultad técnica.
El descenso hacia Cañada de la Cruz recupera progresivamente el ambiente de pinar y matorral, cerrando un trayecto equilibrado y muy agradecido, donde la panorámica, la amplitud del paisaje y la sensación de montaña tranquila son los elementos dominantes. Es una ruta que transmite serenidad, grandeza y continuidad, ideal para disfrutar del techo de Murcia en su expresión más auténtica.
Itinerario
1. Cañada de la Cruz → hacia Las Odres
Se sale del centro del pueblo por la carretera asfaltada que avanza hacia el noroeste. Caminaremos por el asfalto durante aprox. 1 km para desviarnos a la izquierda por la pista forestal que sube hacia Las Odres.
La pista asciende de forma progresiva entre pinares y claros. Es ancha, evidente. Al llegar a la zona de Las Odres, el paisaje se abre y se identifica claramente la loma amplia que asciende hacia el Alto de los Ovispos.
2. Ascenso por la loma al Alto de los Ovispos (2.014 m)
Se deja la pista y se toma la loma, siguiendo su eje natural hacia el norte–noreste. Terreno noble, pendiente constante, sin pasos técnicos ni exposición. La cima del Ovispos (2.014 m) es redondeada y amplia. Es el techo de la Región de Murcia.
3. Travesía de lomas al Revolcadores (1.999 m)
Desde el Alto de los Ovispos se continúa por la cresta suave hacia el oeste. El terreno presenta ondulaciones kársticas, pero la dirección es evidente: seguir la loma principal. Se alcanza la cota del Revolcadores (1.999 m), ligeramente más baja pero muy panorámica.
4. Descenso hacia el Barranco de las Zanjas (1.700–1.500 m)
Desde Revolcadores se inicia el descenso por la vertiente norte, siguiendo la caída natural de la loma. El sendero no siempre está marcado, pero la orientación es clara: bajar hacia la vaguada que se forma al norte.
Al entrar en el fondo del valle, el camino se encaja y se convierte en el sendero del Barranco de las Zanjas, entre pinos, pedreras fáciles y tramos estrechos, pero sin dificultad.
5. Barranco de las Zanjas → Pista → Carretera → Cañada de la Cruz
El barranco se abre y desemboca en una pista más marcada, que se sigue hacia el sur. Esta pista enlaza con la carretera de acceso al pueblo. Se avanza por ella unos minutos hasta entrar de nuevo en Cañada de la Cruz, cerrando el circuito donde nos espera el autobús.
Archivos
Arráez (919 m) opción: Cerro de la Mezquita (960 m)
La travesía entre Sopalmo y Mojácar por la cima del Arráez recorre la parte más característica de la Sierra de Cabrera, una alineación litoral que se eleva de forma abrupta sobre la costa de Almería. El paisaje es plenamente mediterráneo, con laderas de matorral, pinar disperso y afloramientos rocosos que dan a la sierra un aspecto áspero y luminoso.
Desde Sopalmo, el ascenso permite dejar atrás el entorno de la pedanía para entrar en terreno más montañero, donde las pendientes se encadenan y la vista se abre hacia el litoral. La sierra presenta una estructura de lomas sucesivas que ascienden hacia la divisoria, creando una sensación de continuidad y de avance natural hacia la parte alta. La presencia de cortijadas aisladas y antiguas terrazas agrícolas recuerda el uso tradicional de estas montañas.
La aproximación al Arráez marca el punto culminante del recorrido. Su cima, despejada y dominante, ofrece una panorámica amplia sobre la costa, la Sierra de Cabrera y el entorno de Mojácar. La montaña se alza como un mirador natural que destaca por su forma y por su posición estratégica dentro de la sierra.
Tras la cumbre, la ruta continúa por la parte alta de la alineación, siguiendo la estructura de lomas y collados que caracterizan la Sierra de Cabrera. El terreno es variado, alternando tramos de cresta, zonas de pinar y sectores más abiertos donde la vista alcanza el mar. El descenso hacia Mojácar recupera progresivamente el ambiente de ladera mediterránea, con senderos claros que pierden altura de forma sostenida hasta enlazar con el entorno urbano del pueblo.
En conjunto, es un trayecto que combina ambiente de sierra litoral, buenas vistas y una cima muy representativa, con un recorrido continuo y estético entre dos puntos emblemáticos del paisaje de Mojácar
Itinerario
1. Sopalmo (≈250 m) – Cuesta del Chapado – Alcandía Alta (≈600–650 m)
Desde Sopalmo se toma la Cuesta del Chapado, pista que asciende de forma sostenida por la vertiente SE. La traza es continua y permite ganar altura sin interrupciones. Tras superar la zona baja, la pista alcanza Alcandía Alta, punto de acceso natural a la parte superior de la sierra.
2. Alcandía Alta – Mirador natural – Cerro Arráez (919 m)
Desde Alcandía Alta se continúa hacia la cresta. Antes de la cima se pasa por un mirador natural, situado en un resalte de la loma. La subida final se realiza por terreno despejado hasta alcanzar el Cerro Arráez (919 m), cima destacada del sector oriental.
3. Arráez – Loma de las Cintas – Sierra de Cabrera
Desde la cima se sigue la Loma de las Cintas, que constituye la divisoria principal de la Sierra de Cabrera. El avance se realiza por la línea de lomas, alternando tramos de senda y pista. Se enlazan sucesivos altos secundarios que mantienen la continuidad de la cresta.
4. Loma de las Cintas – Cerro de la Red – Puerto del Alguacil – Risco del Moro
La loma conduce hacia el Cerro de la Red, que se supera por su vertiente accesible. A continuación, se alcanza el Puerto del Alguacil, punto de paso en la divisoria. El itinerario continúa hacia el Risco del Moro, resalte característico de la sierra.
5. Risco del Moro – Collado de Refajeros – Mojácar
Desde el Risco del Moro se desciende hacia el Collado de Refajeros, situado en la vertiente occidental. El descenso final enlaza pistas y sendas que conducen directamente a Mojácar, donde concluye la travesía. Allí estará el Bus
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Piedra del Reloj (1.958 m) - Tética/Nimax (2.080 m)
La ruta que une Bacares con la Tética de Bacares y continúa hasta el Collado Herrerías recorre la vertiente más directa y tradicional de esta montaña destacada de los Filabres. Desde el mismo pueblo, la Tética se alza como una cima aislada y muy característica, con su loma superior recortada sobre el valle del Almanzora y rodeada de laderas amplias de pinar y matorral mediterráneo.
El trayecto abandona el caserío para internarse en un paisaje de montaña clara y abierta, donde las pendientes se encadenan de forma progresiva y el terreno alterna tramos de pista y sendero natural. A medida que se gana altura, la sierra se abre y la vista se amplía hacia las alineaciones de Filabres y Sierra Nevada, creando una sensación de ascenso continuo y bien orientado.
La Tética de Bacares domina el entorno como una cima amplia y despejada, con una presencia muy marcada dentro de la sierra. Su parte superior ofrece una panorámica extensa y limpia, reforzando la impresión de montaña aislada y bien situada. Tras la cumbre, el recorrido desciende por la loma hacia el Collado Herrerías, un paso tradicional y abierto que actúa como punto natural de enlace entre la vertiente de Bacares y las zonas altas de Filabres. El paisaje se suaviza en esta zona, con laderas más tendidas y un ambiente de pinar disperso.
En conjunto, es un trayecto claro, estético y muy agradecido, donde la presencia dominante de la Tética, la amplitud del paisaje y la continuidad del terreno son los elementos principales.








