Torre Bermeja (2.392 m) (F) - Los Moledizos (2.297 m)
La ascensión a Torre Bermeja desde Posada de Valdeón es una de las aproximaciones más estéticas y montañeras al corazón de los Picos de Europa. El recorrido abandona el valle para internarse en un paisaje que va ganando carácter alpino de manera progresiva, pasando de las praderas y bosques del entorno de Valdeón a las laderas abiertas y pedregosas que anuncian la verticalidad de las grandes torres calizas.
El camino se eleva con continuidad, buscando la amplia ladera que conduce hacia las zonas altas del macizo occidental. A medida que se asciende, el valle queda cada vez más hundido bajo los pies y la montaña empieza a mostrar su arquitectura: espolones, canales y murallas que se suceden en un ambiente cada vez más mineral. La presencia de Torre Bermeja, inicialmente lejana, se va afirmando como una mole rojiza y poderosa, destacando sobre el resto de cimas por su forma maciza y su color característico.
La aproximación final discurre por terreno más áspero, donde la vegetación desaparece y el paisaje se convierte en un dominio de roca y laderas inclinadas. La montaña exige atención, pero el avance es claro y la cima se presenta como un mirador excepcional sobre el conjunto de Valdeón, las agujas de la Bermeja y las grandes paredes del macizo central. La cumbre, amplia y aérea, ofrece una panorámica dominante que refuerza la sensación de haber alcanzado una torre aislada y estratégica dentro del conjunto de Picos.
El descenso recupera la serenidad del valle, cerrando un itinerario que combina ambiente alpino, continuidad en la ascensión y una cima de gran carácter, perfectamente reconocible desde cualquier punto del entorno.
Itinerario
Salimos de Posada de Valdeón (940 m) cruzando el puente sobre el río Cares y siguiendo por el camino de la izquierda, pues las marcas del PR nos llevarían por la derecha hacia Caín. Siempre en ascenso vamos ganando altura por buena pista y senda que serpentea exigente. A la altura de la 1ª de las cabañas del prado de Hoyobladas abandonamos la pista por la derecha en un punto señalado con un hito no muy evidente, desde donde podemos disfrutar ya de las vistas hacia el Macizo Central en su sector del Llambrión.
El camino se convierte en un fino sendero que sigue ganando altura hasta el enclave del Refugio de Pantivalles (1.240 m). Tras el refugio el sendero continúa con más vegetación y menos inclinación hasta la fuente de Hurdén y entra enseguida en la imponente Canal de Pembuches (1.500 m), que no ofrece problema excepto ascender 400 m de desnivel en km y medio. Mientras remontamos sus incómodas pedreras desaparece el sinuoso sendero y comenzamos a seguir los hitos para subir por la pindia y pedregosa canal que apunta hacia la horcada de Pembuches. Si volvemos la vista hacia atrás podemos ver Posada al fondo del valle.
Finalmente, los hitos cruzan el pedrero hacia la izquierda (W) dejando la Horcada de Pembuches a nuestra derecha y conduciéndonos a otra canal de bloques calizos bajo los desplomes de Torre Ciega y la Pica Gobantes, que nos llevará al herboso Collado Pembuches (1.890 m). Panorámica excepcional del Macizo de los Urrielles, el Valle de Valdeón y el Valle de Sajambre; un paisaje increíble con el que olvidas el esfuerzo de la subida.
Pasado el collado enlazamos con otro canalón, siguiendo ahora por la base de los Picos de Pembuche, de nuevo entre grandes bloques y atentos a los hitos, hasta girar al norte para elevarnos por la pronunciada Canal de Bufón que se abre paso entre la Torre del Collado Verde y el Bolo. Remontaremos la exigente canal arrimados a la pared de la derecha (observando simas y cavidades a la izquierda) para evitar la gran cantidad de piedra suelta, hasta salir al cresterío en una collada en las inmediaciones de una cota secundaria (2.343 m) a la izquierda.
Dando un breve rodeo en busca de la cresta, donde nos sacarán los hitos, veremos por primera vez la cara sur de Peña Santa y alcanzaremos finalmente la airosa cima de Torre Bermeja (2.392 m) (F), una de las más emblemáticas del Macizo Occidental o del Cornión, con su típico y bonito buzón en forma de piolet. Las vistas desde aquí arriba son indescriptibles, mejor disfrutarlas.
Retrocedemos ahora por la cuerda siguiendo los hitos en dirección a la cima de Los Moledizos (W), pero sin hacer todo el tramo por arriba, pues aunque al principio parece fácil nos encontraríamos luego con dos cortantes muy expuestos con delicados destrepes y trepadas. Nosotros descenderemos sobre el pronunciado Jou de la vertiente norte por la primera de las tres canales, próximas entre sí, que hay a medio camino entre Torre Bermeja y Los Moledizos. Con cuidado por la pendiente y el terreno descompuesto de gravilla perdemos altura para salir a un sendero que avanza a media ladera hasta enlazar con la subida a Los Moledizos (2.297 m) que llega desde el Collado del Burro (2.050 m), a donde bajamos por sendero.
En el Collado del Burro giramos a la izquierda (SW) para afrontar el fuerte descenso por el Canal del Perro, sobre arena y grava, hacia el refugio del Frade. Pero sin llegar a él, en el Collado de la Cimera del Frade (1.860 m), giramos a nuestra izquierda (SE) para seguir bajando hacia la Vega y el Chozo de Llós (1.550 m) por canal herbosa, perdiendo altura entre senderos y trochas de ganado. A partir de la bonita Vega de Llós solo queda continuar por pistas forestales y senderos, atravesando hayedos que nos guiarán hacia Soto de Valdeón y seguido Posada de Valdeón por el PR-12 perfectamente señalizado.
Archivos
Senda del Cares completa
La Ruta o Senda del Cares (PR-PNPE 31) es la más concurrida del P.N. de Picos de Europa y de toda la cordillera Cantábrica. Es parte de la antigua travesía que unía, siguiendo el profundo desfiladero del río Cares, el pueblo leonés de Posada de Valdeón y el asturiano de Poncebos. El sendero actual es el resultado de la mejora durante los años 1945-50 del camino construido para dar servicio al canal de alimentación de la central eléctrica de Camarmeña. Actualmente el tramo entre Posada y Caín puede hacerse por carretera, por lo que apenas es recorrido.
Itinerario
Salimos de Posada de Valdeón (920 m) por camino perfectamente señalizado. Tras cruzar el río Cares giramos hacia la derecha y no tardamos en llegar al embalse de Cordiñanes. El siguiente tramo, en ligero descenso, nos ofrece una bonita panorámica hacia el macizo de los Urrielles, donde sobresale la cercana Peña del Friero.
Luego cruzamos la carretera en las inmediaciones de Cordiñanes y, sin pasar por el pueblo, llegamos al Mirador del Tombo (820 m), custodiado por la figura de un rebeco, el símbolo de los Picos en la vertiente leonesa, y una mesa de interpretación.
En un pronunciado descenso, al poco de volver a cruzar la carretera, nos encontramos con el puente tibetano y la vía ferrata de Valdeón. La ruta se vuelve a suavizar y tras un pequeño tramo por carretera tomamos un desvío en descenso por la derecha hacia las cabañas de Sesanes, en una bonita vega junto al Cares que antecede a la ermita de Corona (620 m). En este enclave cuenta la tradición que fue coronado rey Pelayo.
Luego, en descenso por un bonito hayedo, llegamos a un puente para cambiar de orilla y conectar con la carretera que discurre a duras penas por una angosta garganta. Haremos por ella unos 2 km hasta llegar a Caín, no por ello perdiendo las sensacionales vistas, especialmente en el entorno del Puente Canceles, donde cambiamos de orilla.
En la zona del Puente de la Jarda dos surgencias kársticas aumentan el caudal del Cares antes de entrar en Caín 460 m), uno de los pueblos más recónditos de los Picos, aunque hoy en día no lo parezca. A la salida del pueblo cruzamos de nuevo el Cares para llegar a la presa de Caín, donde la garganta alcanza su máxima estrechez y sería muy difícil proseguir si no fuera por el camino tallado en la roca viva que recorre las verticales paredes del cañón. Tras la zona de los túneles y el posterior camino en semi-bóveda se llega al Puente de los Rebecos, donde el camino pasa brevemente a la margen derecha del cañón para regresar a la izquierda en el Puente Bolín, justo enfrente de la Canal de Trea, que en más de 1.000 m de ascenso conduce a la Vega de Ario.
En breve entramos en tierras de Asturias y no tardamos en llegar a Culiembro, por cuya canal se sube a Ostón y a la Vega Mayor. Solo se conservan un par de cabañas del antiguo caserío, cuya ermita dedicada a San Julián terminó por desaparecer durante las obras del canal. En la posterior zona de la Viña el Cares va girando hacia el este rodeando al Murallón de Amuesa. El camino se separa un poco más adelante del canal para ascender a los Collados (460 m), un elevado punto desde donde se contempla una extraordinaria vista de la garganta. Hacia el otro lado se adivina ya Puente Poncebos (225 m), hacia donde descendemos pasando casi al final junto al Puente de la Jaya, donde desemboca el camino que baja de Bulnes.




